Tarjetas de Valores ACT — Adaptación digital


El trabajo con valores es hoy en día mi parte favorita de la clínica. No solo ayuda a clarificar direcciones, como los objetivos terapéuticos a establecer, sino que además crea las condiciones para trabajar con otros procesos terapéuticos. Tomar contacto con un valor hace que la aceptación tenga sentido, que la defusión valga la pena, que una acción comprometida no sea una tarea sino algo con peso real. En otras palabras, los valores intensifican las habilidades que queremos transmitir en el espacio clínico.

Ahora bien, las Tarjetas de Valores ya existían. Para aquellos que no sepan, se trata de un formato semi-estructurado que permite una exploración inicial de aquello que el consultante valora en su vida. Si bien tiene origen en otras tradiciones clínicas, estas tarjetas propiamente del modelo ACT fueron desarrolladas por LeJeune y Luoma (2019 en Values in Therapy, quien luego Richard Coates (2020) tuvo la idea de adaptarlas a un formato online, y —en ese mismo año— Fabián Maero, Dalila Acuña y Solange Estévez del Grupo ACT (2020) las tradujeron al español. Lo que hice yo fue tomar eso y construir una versión digital interactiva para poder usarla en sesión o enviarla como tarea. En hombros de gigantes, literalmente.[1]

Cómo funciona el ejercicio

El ejercicio se desarrolla en tres rondas.

En la primera ronda, el consultante recibe una a una las tarjetas del mazo —53 cartas, cada una con un valor y su definición— y las clasifica deslizando o tocando: muy importante, importante, o menos importante. No hay límite en ninguna categoría. El criterio es libre.

En la segunda ronda, se trabaja solo con las cartas que quedaron en “muy importante” y/o “importante”. El consultante elige hasta 10 valores que considere más representativos de las direcciones que quiere darle a su vida. Ahora empieza la discriminación más fina.

En la tercera ronda, de esos 10 valores, se seleccionan 3. Los valores centrales. Al finalizar, puede descargarse una imagen con el resultado y/o un PDF con el registro clínico completo de las tres rondas.

Entre cada ronda, la herramienta propone un breve momento de reflexión con preguntas orientadoras. Se tratan de preguntas que invitan a observar el propio proceso durante la tarea, no de psicoeducación.

Decisiones de diseño

Una decisión central en la construcción de esta herramienta fue que el protagonista del ejercicio es siempre el consultante. El terapeuta acompaña, pero no opera la herramienta. Esto tiene implicancias concretas:

En sesión, el consultante maneja su propio dispositivo. El terapeuta puede observar, hacer preguntas, sostener el proceso, pero no toca la pantalla. Esto evita que la herramienta se convierta en algo que el profesional hace sobre la persona, y mantiene la agencia donde tiene que estar. El terapeuta es espectador del recorrido de su consultante.

Como tarea para casa, el ejercicio puede enviarse. El progreso se guarda automáticamente cada cinco segundos en el dispositivo, y puede exportarse e importarse en formato .act[2] para retomarlo en cualquier momento o desde cualquier dispositivo —empezarlo en el celular y continuarlo en la computadora, o al revés, no es ningún problema.

La herramienta detecta el dispositivo automáticamente: quienes accedan desde una computadora ven una versión de escritorio; quienes accedan desde un celular ven una versión móvil optimizada para pantalla táctil. El ejercicio es el mismo en ambas versiones.

Consideraciones clínicas

El mazo incluye dos tarjetas editables al final.[3] Si hay un valor que resulta importante para el consultante y no está entre las 53 cartas, puede escribirlo él mismo. Esto es pertinente cuando los valores del consultante tienen un tono cultural, espiritual o personal que el mazo estándar no captura.

Las definiciones de las cartas fueron revisadas con criterio en términos de flexibilidad psicológica: cada una intenta orientar una dirección de conducta, no describir un estado emocional ni una identidad fija. Esto importa porque en el modelo la distinción entre valores y emociones es clínica, no semántica.[4]

El ejercicio no reemplaza la conversación sobre valores. Es un punto de entrada, una forma de generar material sobre el cual trabajar. Lo que emerja —las dudas, las contradicciones, las cartas que el consultante no sabe dónde poner— es muchas veces más rico que el resultado final.

Decisiones durante el proceso

Hay decisiones que se tomaron durante el desarrollo que no son técnicas sino clínicas.

Las preguntas de reflexión al final de cada ronda

Una limitación del ejercicio original es que las preguntas de reflexión sugeridas están ahí al principio —el terapeuta las ve, las procesa, y podía pasar que al terminar la ronda  no se acuerde de hacer una pregunta. La herramienta resuelve eso de una manera simple: las preguntas aparecen solas al terminar cada fase.

La solución fue un momento de pausa al terminar cada fase, antes de pasar a la siguiente, con preguntas que no comentan el resultado sino que invitan a observar el proceso. No “notaste que elegiste muchos valores de conexión” sino “¿hubo alguna carta que te resultó difícil ubicar? ¿Qué pasó ahí?” o “¿Notaste algún pensamiento o regla interna que influyera en tus elecciones?”

Hay un pool de seis preguntas por ronda y se muestran tres al azar cada vez. Esto evita que el ejercicio se vuelva predecible cuando se usa más de una vez con el mismo consultante, y también que el terapeuta pueda anticipar qué va a aparecer —lo que obliga a tomar contacto con el ejercicio de una forma más genuina en ese momento.

El registro clínico en PDF

Al terminar el ejercicio, la herramienta genera un PDF con el registro completo de las tres rondas: qué cartas quedaron en cada categoría en la primera ronda, qué diez valores se seleccionaron en la segunda, cuáles fueron los tres finales.

Esto no es solo comodidad. Es una decisión sobre qué queda documentado del proceso. La imagen que puede descargarse muestra solo los tres valores centrales —el resultado. El PDF muestra el recorrido: qué quedó afuera en cada instancia, qué se descartó, qué se sostuvo hasta el final. A veces lo que el consultante dejó ir en la segunda ronda es tan clínico como lo que conservó en la tercera.

El PDF no incluye las respuestas a las preguntas de reflexión. Esas son para la conversación, no para el registro escrito. Esa distinción también fue deliberada.

Una herramienta viva

Una cosa más: la herramienta es actualizable. Si la usás con consultantes y algo no funciona como esperabas, o se te ocurre algo que podría mejorar el ejercicio, me interesa saberlo. Varias de las decisiones que describí acá surgieron exactamente de eso — alguien la usó, notó algo, y eso cambió algo en la herramienta. En el apartado Contacto tenes todos los medios para comunicarte conmigo.

Cómo acceder

La herramienta es de acceso libre y gratuito. Puede usarse directamente desde el navegador, sin instalación, desde cualquier dispositivo.

Acceder a la herramienta:

Si querés compartirla con colegas o usarla con consultantes, podés enviar el enlace directamente. No requiere registro ni cuenta. Me haría muchísima ilusión que llegara a muchas personas.

Menciones honoríficas

Como bien dije anteriormente, esta herramienta no lo hice totalmente solo. Quisiera agradecer enormemente al Lic. Gianfranco Berttacchini quien fue la primera persona en acompañar el proyecto con ideas que catapultaron la versión de computadora. En cuanto a la versión de celular, le agradezco al Lic. Facundo López, Lic. Manuel Meglio, Lic. Joaquín Carciroma y Prof. Lic. Lautaro Rojas por su feedback que hicieron mejorar la experiencia de usuario. Por último, y no por ello el menos importante, el contenido de las tarjetas fue potenciado gracias a Prof. Mg. Gabriel Donoso Umaña, Lic. César Torralva-Trejo, Lic. Azul Zarza y Lic. Dahian Gómez.

Referencias

  • Coates, R. (2020). Virtual Values Card Sort. https://youtu.be/U4vbz8BPS0M
  • LeJeune, J., & Luoma, J. B. (2019). Values in therapy: A clinician’s guide to helping clients explore values, increase psychological flexibility & live a more meaningful life. Context Press/New Harbinger Publications.
  • Maero, F. (2020). Tarjetas de Valores. GrupoACT

[1] Bueno, capaz tan literal no, ustedes me entienden.

[2] Esto es un guiño, no existe tal cosa como formato .act, se trata de un .json disfrazado. Esta explicación es para los nerdos.

[3] No conozco a nadie que haya necesitado más tarjetas para editar, aunque estoy abierto a que ocurra esa posibilidad.

[4] Aunque habían muchas tarjetas cuyo título se repetía en la definición, eran autorreferenciales.


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